
Han pasado dos años desde que grabaron la serie, pero Elena Ballesteros y Carles Francino guardan un recuerdo muy vivo de ‘Punta Escarlata’, la revelación del verano. “Estoy feliz con la audiencia porque me da esperanza de que la ficción de este país vaya a mejor”, comenta con entusiasmo Elena desde una playa de Menorca. “Todos sentíamos que esta serie era especial, distinta –añade Carles–; no tengo mucha idea de guiones, pero su suspense me pareció increíble”.
Además de la búsqueda del asesino de las niñas del camping, el público desea saber qué pasará entre Bosco, el policía, y Eva, la gerente de las cabañas. Según la actriz, “los mueve la pasión, una atracción sexual muy fuerte que se verá si se convierte en una relación profunda o no. Es un misterio más”.

Y si no va a más con Eva será porque existe una desconfianza mutua. “Bosco descubrirá dentro de un par de capítulos el secreto que esconde ella, relacionado con su turbio pasado –explica Elena–. Además, no se sabe dónde se encontraba Eva la noche del crimen, por lo que no está libre de sospecha”.
“En realidad, ambos personajes llevan cargas a sus espaldas [hay que tener en cuenta que Bosco es viudo] y, en los veinte días que dura la investigación, todo cambiará para siempre”, anuncia Francino.

En principio, la serie está cerrada, pero el inesperado éxito podría alargarla. “Nos encantaría grabar una segunda temporada”, afirma Carles. ¿Significa eso que sus personajes llegarán vivos al final? “Podrían seguir en la cárcel o que fuera un flashback…”, juega al despiste su compañera. Todo puede ocurrir en Punta Escarlata.
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